El artista local Agustin Lira fue distinguido con el premio “Legacy Award” del Consejo de las Artes de California. Foto de Peter Maiden

Agustín Lira, una voz para el cambio

Al mirar el mundo hoy en día, es fácil sentirse abrumado por las malas noticias. El cambio climático, la discriminación, los sistemas injustos y las guerras plagan las noticias diarias. Si bien es importante mantenerse al día con las tragedias para estar educado e informado, también es importante tomarse un segundo y observar las cosas buenas que también están ocurriendo en nuestros propios vecindarios. 

Agustín Lira, un artista respetado y muy conocido, ha trabajado toda su vida para elevar a sus comunidades latinas a través del teatro y la música. Este año Agustín Lira recibió el “Legacy Award” del California Arts Council (Consejo de las Artes de California) en reconocimiento a todos los años que ha dedicado al servicio de su comunidad. Agustín fue cofundador del Teatro Campesino, que jugó un papel importante durante la huelga de trabajadores agrícolas a mediados de los años sesenta, durante el nacimiento del sindicato United Farm Workers (UFW). Trabajó de cerca con César Chávez en Delano y desde entonces se mudó a Fresno y dedicó su vida a enseñar música y teatro. La música de Agustín siempre ha girado en torno a los problemas que enfrentan los Chicanos y las Chicanas, con la esperanza de educar a las personas sobre la historia de estas luchas y cómo cambiarlas.

Al crecer aquí en el valle en los años 60, fue consciente del racismo y la exclusión como resultado del entorno que había sido creado por un sistema injusto a una temprana edad. A los 9 años, Agustín ayudaba a su madre a recoger algodón en el campo. En la escuela secundaria tuvo la suerte de conocer a la música y la actuación a través del coro y la clase de teatro. Desafortunadamente, recuerda la falta de educación relacionada con su propia cultura e historia. “Nunca hubo una mención sobre ningún mexicano en nuestros libros”. Las cosas empeoraron cuando su madre falleció, lo que lo llevó a quedarse sin hogar durante 2 años. Durante este tiempo dependió de la amabilidad de las familias que habían conocido a su mamá. Una mañana vio un anuncio en el periódico, la UFW (siglas en inglés del Sindicato de Jornaleros) estaba ofreciendo comida y un lugar para dormir para los voluntarios, además de una oportunidad de subir escalones dentro de la organización. Intrigado por la oportunidad, Agustín decidió viajar a Delano y ver si esto podría ser algo correcto para su vida. Cuando llegó, estaba hipnotizado y dijo: “Delano fue algo que abrió mis ojos”. Aquí encontró un lugar al que llamar hogar donde podía crecer, aprender y ser parte de algo más grande que él.

Cuando le pregunté a Agustín de dónde surgió la idea del teatro campesino, primero explicó un problema que había notado durante las reuniones sindicales: la comunicación. “Algunas personas solo sabían inglés, algunas solo español y algunas solo hablaban dialectos filipinos. ¡Así que puedes imaginarte que las reuniones sindicales duraban horas y horas! Se tardaba una eternidad en traducirlo todo”. A la edad de 19 años, Agustín cofundó Teatro Campesino con este tema específico en mente. El Teatro Campesino trataba de entregar la información de una manera que todos pudieran entender, y lo hacian en inglés, español e incluyeron palabras en tagalog (idioma oficial de Filipinas) tanto como era posible. 

Agustín actuaba con otros durante las reuniones sindicales de los viernes, durante marchas, huelgas y en cualquier otro lugar donde se los necesitara. Hacían obras, cantaban y les enseñaban las canciones a la audiencia. Mientras que las obras de teatro representaron temas serios con los que estaban tratando los trabajadores del campo, utilizaron también la comedia. “Elegimos el humor porque era la mejor manera de transmitir nuestro mensaje en lugar de la ira y el odio. De esta manera le mostrábamos a la gente que teníamos cabeza y corazón.” Teatro Campesino no fue un éxito instantáneo, como cualquier otro proyecto estuvo lleno de pruebas y errores. “Tuvimos algunos fracasos hasta que dimos con algo real”, explicó Agustín. 

Y describió el éxito de una de sus obras, “Conciencia del Rompehuelgas”. Para esta obra, contrataron a alguien que anteriormente había sido un rompehuelgas para el papel de un rompehuelgas borracho que hablaba con su conciencia preocupada por la situación. “Fue increíble”, sonrió, “¡tuvimos gente riéndose tan fuerte que se caían de las sillas!” Por supuesto que no todo fue diversión y juegos. Su trabajo era agotador y peligroso. Durante el día, Agustín y sus compañeros artistas caminaban con los manifestantes, luego se instalaban y actuaban hasta altas horas de la noche, sin apenas descansar. Cuando los manifestantes fueron hostigados y atacados, no hubo justicia ni apoyo. “También teníamos miedo, el sistema no era amigable. Los cultivadores no eran amistosos. Los tribunales no fueron amistosos. La policía no fue amistosa e incluso los medios no fueron amistosos.” Hubo muchos peligros y obstáculos que el movimiento tuvo que enfrentar y superar, incluido un sistema dirigido por personas en su contra.

Agustín sigue siendo tan apasionado como siempre, creyendo que su trabajo no se trata solo de arte, música y teatro, sino de usar estas herramientas para educar a las personas sobre los eventos actuales y la historia del lugar donde vivimos. Después de todos estos años, todavía se preocupa profundamente por los problemas que no solo afectan al mundo, sino también a las personas aquí en el valle. Durante la entrevista, se refirió a los problemas que aquejan a Fresno, incluida la pobreza, la falta de recursos como alimentos y una clara división entre los ricos y los pobres que viven en esta ciudad. Sigue escribiendo, produciendo y grabando música con temas como la frontera sur, el Covid-19, el racismo y el odio que se le enseña constantemente a la gente.

Cuando le pregunté cómo se sentía al recibir un reconocimiento tan importante del Consejo de las Artes de California, se tomó un momento para reflexionar. Su primera respuesta apuntó a Patricia Wells, quien también había participado en las huelgas lideradas por la UFW. Patricia luego se uniría a El Teatro de la Tierra, una organización artística sin fines de lucro fundada por Agustín. Juntos celebraron 50 años de trabajo en equipo en 2021. 

En segundo lugar expresó su gratitud, “estoy muy agradecido por el Legacy Award pero también estoy agradecido por todos los años de apoyo a nuestros proyectos aquí en nuestra comunidad y gracias a esos apoyos pudimos ser tan exitosos como lo hemos sido en nuestra comunidad”.

  • Paulina Cruz

    Paulina Cruz is a fellow with the Community Alliance. She is a Mexican immigrant currently attending Fresno State. She is currently working on an anthropology major with a minor in psychology. She spends her free time writing poetry or painting. 

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