Ruben Ramirez, 85 años, Rancho Tacubaya, Gto

Guanajuato y Áreas Rurales de México

Durante una visita en 2010 a Guanajuato, pude apreciar de nuevo las condiciones de vida en grandes áreas rurales de México. Mucho sigue sin cambiar, como las paredes de adobe que aun dan refugio a la vida. Los tamales, las tortillas y gorditas siguen hechos del maíz, preparados sobre un fuego abierto, también alimentado por los mismos olotes. El bullicio de los pollos, perros, puercos, las vacas, y un caballo que va de paso; los ruidos y olores llenan el aire. Y las voces de los niños son como los cantos de muchos pájaros.

Sus gritos y risa se oyen por donde quiera mientras corren y juegan en la tierra, en la sombra de los árboles, y en campos llenos de piedras. Muchos de los jóvenes mayores, los de la edad del colegio, se ven obligados a mover hacia las ciudades grandes para estudiar y trabajar. Los desesperados escogen la jornada peligrosa hacia el norte para unirse a sus mayores. En algunos ranchos y pequeñas aldeas, casi la mitad de las casas quedan arrumbadas; ventanas y puertas selladas, los ocupantes no quieren o no pueden regresar.

Dramáticos incrementos en la seguridad sobre la frontera peligrosa con los Estados Unidos, y el costo de los Coyotes han hecho casi imposible para los trabajadores, ir y venir para emergencias de familia y días festivos como en años anteriores. Oficiales calculan arriba de 5000 muertos en diez años, o doble el número de muertos anuales desde los incrementos en la seguridad fronteriza. Este cálculo no refleja el gran numero de los seres cuyos cuerpos nunca serian descubiertos.

Familias viven un estado sin fin de separación que provoca una sombra profunda de alejamiento entre padres, hijos y hermanos. A pesar de las remesas, luchan contra el sentido de abandono. Los hijos se acuerdan de la edad de siete, ver a su padre partir hacia el norte, y luego de varios anos, quinceañeras y graduaciones, se preparan para comenzar sus propias familias.

El flujo de remesas ha bajado drásticamente, dejando pilas de bloques, cemento y madera dedicadas a proyectos de construcción que quedan sin acabar. Lo comenta cada comerciante, soldador, trabajador y esposa: cada uno se ve esforzado a hacer mas, con menos. Para muchos, la remesa es todo lo que tienen para vivir, mas durante los meses del invierno, mientras esperan el fruto de sus labores: el maíz, trigo, garbanzos y sorgo.

Ha llegado la cosecha de un campo de maíz, y mi suegro, Rubén Ramírez muestra con mucho orgullo, los sesenta sacos de producto que desgranaron a mano. Las bodegas pagan muy poco; guardan el maíz para luego revenderlo, a veces a los mismos quienes lo cultivaron, o a las tortillerías que proveen lo más indispensable de la vida.

Rubén Ramírez representa una generación de trabajadores quienes construyeron la prosperidad que ahora gozamos en los Estados Unidos, a pesar del crisis económico. Ellos son héroes, cuyas vidas abarcan una época de dramáticos cambios, incluyendo Guerras Mundiales, conflictos regionales sin fin sobre petróleo y imperio, Presidentes Estadounidenses algunos “amigos”, otros hostiles. Sembraron las semillas de prosperidad entre campos de oportunidades y para algunos traición.

Habla con mucho orgullo de cuando vino a dar su labor en los campos agrícolas de los Estados Unidos durante la Ley Bracero. Recuerda con tristeza las noticias del asesinato del Presidente John F. Kennedy. A pesar de haber sido Comandante Judicial, Comisario y Delegado; importantes puestos políticos en comunidades rurales, no le espera una jubilación, con seguridad económica. A los 85 años de edad, sigue cultivando sus campos, sembrando y trayendo la cosecha.

La mitad de los hijos Ramírez siguen haciendo la vida en Guanajuato, nunca lejos de Rancho Ramírez. Los otros: Rubén (hijo), Teresa, Lupe y Irma, mi esposa, han hecho sus hogares y criado sus familias en los Estados Unidos. Durante los días festivos dan gracias por las bendiciones que ha dado la vida, aunque no fue sin sacrificios difíciles y trabajo duro. Son constantemente conscientes que cada uno de ellos hizo la misma cruzada peligrosa sin estado legal, y enfrentaron las mismas incertidumbres que ahora enfrentan 12 millones de sus compatriotas.

El Primero de Mayo, nos unimos a miles de otros inmigrantes en la lucha por una justa y humana reforma de migración. La expresión de la reforma nos elude: mientras algunos la definen con términos estrictos como “seguridad fronteriza”, “trabajadores huéspedes” y una temible tarjeta de identificación “biométrico” con datos biológicos del portador.

Yo prefiero definirlo como una liberación de esclavos modernos, quienes solamente buscan mantener a sus familias mediante un justo intercambio de su fuerza de trabajo. Es tarde para deportarlos y mientras no existe un claro y definido camino hacia la legalización, habrán muchos más, dispuestos a arriesgarse las vidas por este sueño ambiguo.

 

 

  • Community Alliance

    The Community Alliance is a monthly newspaper that has been published in Fresno, California, since 1996. The purpose of the newspaper is to help build a progressive movement for social and economic justice.

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