De Política y Cosas Peores 

De Política y Cosas Peores 
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia matutina, “La Mañanera”. Comentaristas opositores a su gobierno lo criticaron sin sustento por supuestamente no informar a los residentes de Acapulco de la violencia del huracán “Otis” que dejó muerte y destrozos en ese puerto el pasado 26 de octubre. Foto cortesía de la Presidencia de México/The Commons

El debate, el intercambio de ideas, el no pensar necesariamente igual que los demás son cosas que personalmente valoro. 

Pero no la aberración.

Eso es lo que ha venido sucediendo en Guerrero desde que el Huracán Otis tocó tierra, con políticos peor que aves de rapiña.

Y yo me sigo preguntando si el actual clima político que se vive en México es debido a la animadversión hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador por parte un sector de la población que luego la canalizan de forma equivocada a mi parecer.

Si bien no fue el primer político de izquierda en llegar a la presidencia, sí fue el primero en hacerlo sin la ayuda de los partidos tradicionales: PRI, PAN o PRD. 

En tiempos cuando para aspirar a ser presidente de México era necesario primero ser del PRI. Solamente el conservador y derechista Partido Acción Nacional (PAN) logró entrar en la conversación, gracias a que Vicente Fox pudo capitalizar el hartazgo de los votantes mexicanos y ganó las elecciones en el 2000. 

Sin embargo, lo único que cambió fue que por 18 años el PRI y el PAN compartieron la alternancia en el poder. Es decir, ahora en lugar de uno se sentaban dos a la mesa. Hasta que llegó López Obrador y MORENA, el partido que él fundó. 

Con López Obrador como presidente, ciertos grupos de poder e influencia vieron amenazados sus “privilegios” debido a sus políticas de austeridad. Esto, aunado a declaraciones sobre ciertos temas así como a parte de sus políticas públicas, provocan cierta polarización en torno a él que a su vez provoca división en la población. Los que lo defienden de todo en un bando y los que lo atacan por todo en otro bando.  

Pero llegar al extremo de poner las diferencias políticas y deseos de poder por encima de los intereses de un pueblo que fue golpeado por un desastre natural, no tiene justificación. Aun y cuando odies tanto a un político.

En este sentido creo que la política puede sacar lo mejor pero también lo peor de un individuo.

En el caso de Guerrero, el Huracán Otis de Categoría 5 no estaba pronosticado como tal, pues se preveía que sería solamente una tormenta tropical.  Al final terminó ocasionando severos daños a la infraestructura guerrerense, varias personas fallecidas y otras desaparecidas.

Pero no solamente ocasionó un desastre de tal magnitud sino que además evidenció a varios políticos, algunos con candidatura oficial tanto del partido en el poder como de la oposición. De ambos lados aprovecharon la tragedia para campañas electorales y de relaciones públicas.

Muy rapaces se vieron algunos de ellos metiéndose a las cadenas humanas que forman los voluntarios para descargar y acarrear víveres de una forma más efectiva y menos demandante físicamente. Hacen como que ayudan para tomarse la foto, el videíto “ayudando” para luego ponerlo en sus redes sociales. Más que ayudar estorban ¡Que poca madre! aprovechar la tragedia para fines electorales.

Así es como vimos a ambas candidatas a la presidencia de México, tanto Xóchitl Gálvez, del Frente Amplio por México, como Claudia Sheinbaum, de MORENA, haciendo acto de presencia, pero también el ridículo. 

En un video que aparece en sus redes y que ella misma publicó, la candidata Gálvez es abordada por un voluntario, quien le pidió no hacer política con su acción. Y es que luego de hacer entrega de una despensa y realizar un llamado a la población para que asistiera a donar, quiso darse crédito por los voluntarios que llegaron a poner su granito de arena hasta que el ciudadano en mención la exhibió al pedirle no hacer política en medio de una situación como la que atraviesa el país y Guerrero principalmente.

Algo parecido sucedió con Sheinbaum, a quien se le vio participar en la cadena humana de voluntarios pasando cajas de mano en mano. Como si fuera indispensable su labor de ponerse a estorbar sólo para la foto. Las cajas, por cierto, parecían vacías. No me extrañaría que así fuera y que armaron todo sólo para grabarlo.

. Y qué decir de la gente de Marcelo Ebrard, quien también le entró a eso de aventar cajas livianas, con artículos de “primera necesidad” como unas chanclas color azul. Claro que sí, más no podemos pedir a la inteligencia de estos líderes. 

¿Qué habrá pasado por sus mentes o la de sus becarios para deducir que sería una buena idea repartir chanclas a los damnificados? Sobre todo porque las chanclas les serán muy útiles para moverse entre el lodo, vidrios de ventanas rotas, entre otras cosas.

Sabemos también que otras como la alcaldesa de Cuauhtémoc (importante municipio de Ciudad de México), Sandra Cuevas, en un ejercicio de “humildad” anunció que dejará de comprarse ropa durante tres meses y lo ahorrado será para apoyar a la población de Guerrero afectada por el Huracán Otis.

“Voy a dejar de comprarme ropa tres meses, que saben que me encanta comprar ropa. Voy a dejar de comprar ropa para mandar con todo cariño cobijitas para los niños, voy a mandar sillas de ruedas a los adultos mayores y algunos regalos para niñas y niños que la están pasando mal”, sostuvo en un mensaje publicado en sus redes sociales. Para no variar.  

La prensa y las mentiras

Desde algunos medios intentaron culpar a López Obrador de los daños provocados por el huracán. 

En una emisión días después del huracán del noticiario de Latinus, el conductor Carlos Loret de Mola dijo textual: “Tanto que habla de que él sólo piensa en el pueblo… pues el presidente no le avisó a su pueblo sobre lo que se les venía encima”. Y luego dio una lista de todo lo que según él no hizo el presidente para prevenir a “su pueblo” sobre el huracán categoría 5.

Lo que no dice el comunicador es que, según los servicios meteorológicos, el pronóstico no era de un huracán categoría 5 porque ni ellos lo sabían. En principio era una tormenta y fue en las últimas horas que fue tomando fuerza hasta que tocó tierra. 

Tan es así que en el propio portal de Latinus lo anunciaban como una tormenta tropical. Si hubiese sido negligencia o mala fe del mandatario, habría que concluir que los periodistas también se confabularon al no informar al pueblo guerrerense. ¿Qué acaso no es esa una labor que también tenemos los periodistas?  No es sólo informar al pueblo sino dudar de lo que digan nuestros gobernantes. 

¿Por qué Latinus, en este caso, no advirtió de la magnitud del huracán si su conductor estrella sabía lo que se les venía encima?

O mintió para dañar la imagen de su rival (el presidente) o le mintió a sus televidentes. ¿Cuál de las dos?

Soy un defensor de la libertad de expresión pero no de mentiras a nombre del periodismo. Creo en la responsabilidad social de los medios y que en casos como estos deben dejar la política y los intereses de lado e informar adecuadamente.

No se trata de aplaudir todo, sí de informar, reportear y reportar lo más balanceado, ético y profesionalmente posible. 

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