Familia Tejeda frente Iglesia Copacabana

Bolivia, mi tierra y sus sabores

Por Paola Andina Tejeda

El primero de julio emprendí una aventura familiar al llevar a mis hijos y esposo a mi lugar de origen, a mi patria, a mi pachamama querida. Es ahí donde entendí el dicho “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y les contaré por qué.

Hace más de diez años que vivo en Estados Unidos, y hace más de siete años que no visitaba mi tierra natal ya que lastimosamente el padre de mis hijos no me permitía llevarlos o sacarlos fuera del país y finalmente este año el juez nos otorgó el permiso necesario.

Este viaje fue la primera visita a Bolivia de mi familia, por lo cual estaba muy emocionada y, quería aprovechar al máximo los 21 días para mostrarle los lugares más lindos, las comidas más deliciosas, visitar a toda nuestra familia y enseñarles de nuestra cultura.

Al llegar a La Paz no pude contener la emoción de tocar tierra boliviana y me puse a llorar, no podía creer que finalmente retornaba a mi país, aunque sea de visita, fue algo que por mucho tiempo añore y por fin se pudo cumplir. Y es ahí donde me di cuenta de lo que perdí al irme, una parte de mi se quedó en mi tierra y al regresar la sentí de vuelta. Si nunca me hubiera ido no sabría de este sentimiento nuevo al regresar a mis raíces .

La Paz una ciudad con una altitud de 3,640 m (11,942 ft), lo cual sufrimos al llegar, especialmente mi hija Mía a la cual le faltaba oxígeno y se sentía agitada, pero nada que unos 10 minutos con la máscara de oxígeno no podía haber solucionado. En La Paz nos recibió con mucho afecto mi tía “Bolita” ella siempre atenta, esperándonos con cuñapes en la madrugada hicieron que nos sintamos muy bien acogidos.

En nuestra estadía en La Paz pudimos visitar El Valle de la Luna, donde observamos a un músico tocando su quena en los picos de la montaña, de la cual bajó corriendo a tomar un descanso. Nuestra familia completamente asombrada al ver la agilidad y valentía del lugareño.

Al día siguiente emprendimos nuestra pequeña aventura familiar al lago Titicaca, conocido como el lago más alto del mundo ya que se encuentra a 3,812 metros (12,507 ft) al nivel Del Mar.

El viaje consistía en cruzar el estrecho de Tiquina en bote o lancha, viaje que solo duró 10 minutos. Luego al llegar a Copacabana, el guía turístico nos llevó a conocer la basílica de Copacabana y la iglesia de velas, donde muchos creyentes llevan velas para prender a la virgen de Copacabana pidiendo por Salud, dinero o amor, ya sea para uno mismo o para sus familiares. Lo interesante respecto a la Basílica donde se encuentra la virgen de Copacabana, es que durante la semana se visita a la virgen en una capilla pequeña la cual se encuentra en el segundo piso de la catedral, pero durante el fin de semana giran a la virgen y ella da la cara a la basílica.

Los paisajes nos dejaron boquiabiertos, especialmente en la noche, ya que pareciera que con el solo saltar podríamos alcanzar las estrellas, tanto mi esposo como mis hijos estaban asombrados al poder ver tantas estrellas y tan brillantes. Al día siguiente nos fuimos de turistas a conocer el teleférico mas largo del mundo, pero solo nos subimos a una línea la mas corta, ya que yo tengo miedo a las alturas y no sabía cómo iba a reaccionar. La verdad me parecio una linda experiencia, y tanto yo como mi familia la disfrutamos, fue un viaje de 10 a 15 minutos el cual nos llevó hasta la zona Sur de La Paz y con este paseo cerramos con broche de oro nuestra visita a La Paz, para asi dirigirnos a mi ciudad natal Cochabamba.

Cochabamba se encuentra en el corazón de Bolivia, es una ciudad que se caracteriza por su gastronomía, lo cual nos llevó al engorde en nuestra estadía. Mia, mi hija mayor, traía con ella los antojos desde Fresno, los cuales incluian alfajores (galletas rellenas de caramelo o cajeta), cuñapes (pan de queso) y los pasteles fritos (empanadas fritas de queso). Por mi parte yo también traía el antojo de un buen plato de chicharron (carne de puerco), charque (carne de llama) o una salteñas (empanadas de carne horneadas) todos los antojos gracias a Dios se nos cumplieron. Pero el motivo principal de nuestro viaje era visitar y pasar tiempo con mi hermana mayor y su familia, como también mi mejor amiga, personas que nos recibieron con mucho cariño y nos hicieron pasar momentos gratos.

Aparte de los antojos, quise que mi familia visitará los lugares turísticos y llevarse un pedacito de Cochabamba en su corazón, por lo cual fuimos a visitar el Centro Cultural Simón I. Patiño, el cual se caracteriza por una edificación colonial, con jardines amplios el cual los niños y mi esposo disfrutaron mucho. También pudimos ir al Cristo de la Concordia, el cual se encuentra en el cerro de San Pedro, estatua más alta que la de Cristo Redentor en Río de Janeiro.

Y para finalizar nuestro viaje, no podía faltar, que lleve a mi esposo a disfrutar de la vida nocturna, la cual se caracteriza por una buena discoteca, música en vivo, unos cuantos pasitos de cueca y caporales (bailes folklóricos bolivianos) y seguidos de unos trancapechos (sandwich de carne empanizada, arroz, papas y salsa estilo pico de gallo en pan) para matar el hambre y recuperar las calorías perdidas causadas por el baile.

Como siempre las despedidas son difíciles, pero quiero pensar que es un hasta luego y que estaré añorando una pronta visita a mi bella patria Bolivia.

*****
Es maestra de Tioga Middle School, da clases de español y se ha capacitado en el aula 124 del Distrito Unificado de Fresno, que dirige atinadamente María Maldonado y su equipo: Patricia Wolf, Altagracia Mercado y Alberto García.

  • The Community Alliance is a monthly newspaper that has been published in Fresno, California, since 1996. The purpose of the newspaper is to help build a progressive movement for social and economic justice.

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