
Soy hijo de una sobreviviente del Holocausto, lo que en parte se conoce como segunda generación. Sea algo natural o adquirido, toda mi vida experimentĆ© un trauma sin saber porquĆ©. De niƱo, al mismo tiempo que escuchaba historias de Peter Rabbit y Benjamin Bunny, tambiĆ©n escuchĆ© relatos sobre cruce de fronteras para escapar de una destrucción. La historia de mi familia estĆ” ahora expuesta en la biblioteca pĆŗblica Woodward Park (944 E. Perrin Ave, Fresno) como parte del DĆa del Recuerdo del Holocausto āel 8 de abril. La exhibición estarĆ” disponible hasta el 17 de abril. La biblioteca estĆ” abierta los martes (9-6), viernes y sĆ”bados (9-4).
Mi familia vivĆa en Austria. Los Nazis entraron desde Alemania en marzo 1938. Mi bisabuela, Klara Wenkart, se fue a Italia en septiembre de ese aƱo y de esta manera se separó de su familia, la que finalmente tambiĆ©n pudo salir de Austria en diciembre. En Italia gobernaba Benito Mussolini, un dictador pro-Nazi que por razones propias no tenĆa interĆ©s de entregar los judĆos a Hitler. Sin embargo, los Nazis entraron en Italia en 1943 y empezaron a arrestar judĆos y mandarlos a los campos de concentración.
Klara se escondió en una iglesia por un tiempo. Cuando esto se supo tuvo que escapar de nuevo. Un guĆa, enviado por un sacerdote, la llevó hasta una zona poco vigilada de la frontera con Suiza y asĆ cruzó a ese paĆs. Ella no tenĆa documentos pero en su mochila cargaba dos candelabros de su casa en Viena que se usaban para celebrar el Sabbath. Mi madre tiene ahora esos candelabros y que son parte de la exhibición en la biblioteca. TambiĆ©n se exhibe una fotocopia del pasaporte alemĆ”n de Klara (entonces en Austria se usaba el pasaporte alemĆ”n), con svĆ”ticas y una āJā grande, que significa āJudĆaā. DespuĆ©s de la guerra, Klara pudo llegar a Nueva York.

Antes de que Hitler invadiera Austria, mis abuelos, el Dr. Simon Wenkart y su esposa, la Dra. Antonia Wenkart, tuvieron una buena vida en la capital del paĆs, Viena. Llegaron a esa ciudad desde Polonia en bĆŗsqueda de una vida mejor. Ambos se recibieron de doctores. Tuvieron dos hijos: mi tĆo Helmut, nacido en 1930, y mi madre Eva, quien nació en 1935. Sus consultorios estaban en una amplio departamento donde tambiĆ©n vivĆan. Simon era un juez de instrucción y ejercĆa medicina medio tiempo. En la exhibición de la biblioteca hay un reloj de oro que Simon recibió de parte de su empleador en el departamento de salud cunado Helmut nació. TambiĆ©n hay una medalla de boxeo que le fue entregada en 1926 por su participación como mĆ©dico en las peleas.
Simon era el tesorero del Partido Socialista de Viena, ciudad que tenĆa un gobierno socialista, pero todo se terminó rĆ”pidamente cuando llegaron los Nazis. Un dĆa llegó al trabajo y su jefe estaba vestido con el uniforme Nazi y peguntó ātodavĆa trabaja aquĆ ese judĆo Wenkart?ā La leyenda familiar dice que el pelo de mi abuelo se volvió blanco esa noche.
Una paciente de mi abuelo trabajaba como secretaria en una estación de policĆa y un dĆa lo llamó a Simon por telĆ©fono. Le dijo, āDoctor Wenkart, estaba escribiendo una lista de personas que van a ser arrestadas, y usted estĆ” primero en esa lista. Necesita esconderseā. Se escondió en la alacena de la casa de un amable mĆ©dico amigo.
Se prohibió a mĆ©dicos judĆos ejercer su profesión, y a los pacientes judĆos se les prohibió recibir atención mĆ©dica. Mi abuela, que era pediatra, salĆa de noche a escondidas para atender niƱos. HabĆa una epidemia de escarlatina y mi abuela salvó la vida de muchos niƱos.
Mi tĆo Helmut fue arrestado a los ocho aƱos por jugar en un parque donde los niƱos judĆos tenĆan prohibido hacerlo. Pasó un dĆa horrible en la policĆa, donde aparentemente fue torturado. Nunca me habló de esto, pero hubo momentos en que yo sentĆa su dolor.
DespuĆ©s de varias y largas semanas tratando de salir del paĆs āya habĆan perdido todas sus propiedades y sus derechos civiles y se estaban acercando cada vez mĆ”s a perder sus vidasā llegó una visa de Suiza para la familia de mi madre, que tenĆa familiares en Zurich que auspiciaron la visa. En 1938 Hitler estaba contento con la salida masiva de judĆos de Alemania. DespuĆ©s matarĆa a todos los judĆos que podĆa.
Mi padre habĆa estado enfermo en los Ćŗltimos de escondite en Austria y se desmayó en el aeropuerto de Zurich al llegar debido a una apendicitis. Fue llevado al hospital donde estuvo varios meses.
En Suiza la familia no tenĆa permiso para trabajar pero mi abuela se las ingenió para conseguir empleo en una fĆ”brica de dulces. Mi madre y su hermano a veces tenĆan hambre y mi abuela les daba dulces por las noches.
Finalmente, la familia recibió boletos y visas para viajar a Estados Unidos por parte de unos familiares y en 1941 llegó a Nueva York. La familia directa de mi madre logró escapar: Eva, Helmut, Simon, Antonia y Valli, mi tĆa soltera. Yo he tenido mucha suerte en este sentido, crecĆ con mi familia intacta y pude absorver toda su influencia.
DespuĆ©s de la guerra (finalizada en 1945) mi abuela sufrió una fuerte depresión al enterarse por medio de la Cruz Roja que habĆa perdido unos 40 familiares en Alemania y Austria durante el Holocausto.
Mis abuelos aprendieron inglĆ©s y estudiaron para ser mĆ©dicos en EE.UU. Ellos habĆan asistido a conferencias del Dr. Sigmund Freud (creador del sicoanĆ”lisis) en Viena y asĆ ambos decidieron ser siquiatras. Cuando yo nacĆ ellos ya practicaban esa especialidad. Mi madre llegó a ser una sicóloga escolar y terapista familiar, y Helmut llegó a ser traductor.
Para aquellos interesados, mi madre, Eva Maiden, escribió sus memorias de juventud tituladas āDecisions in the Dark: A Refugee Girlās Journeyā. EstĆ”n disponibles, incluso para Kindle, en Amazon.
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Peter Maiden es el Editor de FotografĆa de Community Alliance.
