Odiar o Amar a López Obrador

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa diaria, “La Mañanera”, el pasado 22 de octubre, 2019 (Foto de Eduardo Stanley).

Por Eduardo Stanley

Resulta curioso observar que en México la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador reciba tanto apoyo y simpatía por parte de la mayoría de los ciudadanos pero al mismo tiempo un rechazo visceral de sectores principalmente de la clase media.

López Obrador, con su partido MORENA (Movimiento Regeneración Nacional) ganó las elecciones hace dos años, julio 2018, por una gran mayoría de votos: 53.19%, mientras que su más cercano seguidor, Ricardo Anaya, del Partido de Acción Nacional (PAN), obtuvo 22.27%, a su vez el PRI, eterno partido de poder, apenas logró el 16.40%. 

Debido a esta gran mayoría las posibilidades de fraude —tan común en México— quedaron descartadas y finalmente el “Peje” asumió la presidencia después de haber perdido en 2012, elecciones que fueron denunciadas como fraudulentas.

López Obrador no recibió ese apoyo popular por casualidad o por accidente. Durante meses viajó por todo el país, visitó comunidades siempre olvidadas por los políticos y gobernantes, habló con los residentes, escuchó sus reclamos y prometió… poco. Sí, las promesas electorales de López Obrador contrastan con las grandilocuentes promesas electorales de los candidatos profesionales que, una vez en el poder, no cumplen —y a veces ni se acuerdan.

Lo que prometió el entonces candidato López Obrador es que lucharía contra la corrupción y que haría una distribución más equitativa del ingreso nacional. Estas dos fueron las más importantes y actualmente el mandatario mexicano —en su segundo de seis años de gobierno— se enorgullece de haber puesto manos a la obra respecto a sus promesas electorales.

López Obrador, o AMLO, parece tener dos obsesiones: una es realizar una conferencia de prensa diaria, “La Mañanera”, y la otra reducir el gasto público.

La Mañanera la estableció siendo jefe de gobierno de la Ciudad de México (2000-2005). A las 6am de cada mañana se enfrentaba a decenas de periodistas, algunos de los cuales demostraban una particular saña en sus críticas. Desde que asumió la presidencia de la nación, AMLO retomó la idea de “La Mañanera”, pero ahora es a las 7am. Lo que no cambió es la saña de algunos periodistas. Para López Obrador la comunicación con los periodistas es crucial para comunicarse con la sociedad. Casi siempre los temas son abiertos, variados, aunque en algunas oportunidades dedica la totalidad de la conferencia a un solo tema.

Tuve la oportunidad de participar en dos de las “Mañaneras”, una siendo jefe de gobierno de Ciudad de México y otra siendo presidente, en 2019.

Estas conferencias son dinámicas, todos los periodistas quieren hacerle preguntas y AMLO parece no asustarse de ninguna. Se graban y más tarde los interesados pueden verla en Youtube (https://www.youtube.com/channel/UCxEgOKuI-n-WOJaNcisHvSg)

En cuanto al gasto público su postura es a veces extrema. De acuerdo al testimonio de una ex empleada municipal de Ciudad de México, cuando AMLO era jefe de gobierno, ponía límites hasta para la compra de papel de baño. El presidente de México es reconocido por viajar sin usar transporte oficial, viaja en vuelos comerciales y puso en venta el costoso avión presidencial.

Hay que recordar que cuando visitó Washington para reunirse con el presidente de EE.UU, Donald Trump el 8 de julio, AMLO viajó en clase económica en vuelo comercial regular.

De sus dos principales promesas electorales, el presidente de México se propuso detener el permanente robo de gasolina a Pemex, la empresa estatal de petróleo. Aunque parezca insólito, existían decenas de “tomas” clandestinas de las pipas de traslado de petróleo. Es decir, se robaba el petróleo que después se comercializaba normalmente. Esto se llama “huachicoleo”. Incluso dentro de la misma empresa se desviaban decenas de camiones-pipa, es decir, desde la misma empresa se robaba. AMLO prácticamente detuvo este increíble y descontrolado drenaje de petróleo —y dinero.

Y más, la detención del ex administrador de Pemex, Emilio Ricardo Lozoya Austin, esta permitiendo conocer las entrañas de fraudes y abusos en los gobiernos anteriores y no seria de sorprender que algún ex presidente termine enfrentando a los jueces.

En cuanto a mejorar la distribución del ingreso nacional en apoyo a los más necesitados, digamos que AMLO subió el salario mínimo en dos oportunidades: en enero 2019 y enero 2020.

En este último caso, el salario mínimo, aumentó un 20%, lo que benefició a 3.44 millones de trabajadores. En la frontera el aumento fue levemente mayor, considerando el costo de vida. En los últimos 40 años, el poder adquisitivo de los trabajadores con salario mínimo había bajado un 73%. La Secretaria de Trabajo y Previsión Social de México, Maria Luisa Alcalde Luján, destacó que este aumento no produjo inflación ni quiebra de empresas, como muchos críticos anunciaban (https://www.gob.mx/stps/prensa/con-aumento-de-20-al-salario-minimo-para-2020-mexico-tiene-las-bases-para-crecer-afirma-presidente-lopez-obrador-230226?idiom=es)

Desde que empezó la pandemia, en marzo de este año, los empresarios piden a AMLO un paquete de ayuda similar al que Trump implementó en EE.UU, que significó un apoyo financiero sustancial a las empresas y poco para los trabajadores —a diferencia de lo ocurrido en Europa, donde los gobiernos apoyaron a empresas a condición de que no despidan trabajadores. En México, el presidente simplemente no autorizó desembolsos para las empresas pero sí implementó un plan de apoyo a pequeñas y medianas empresas con el “crédito a la palabra” y amplió los subsidios para familias con hijos menores con discapacidades y también para personas de la tercera edad.

La oposición critica sin cesar a AMLO, a veces de manera histérica, desde una óptica clasista. Lo llama demagogo, populista, y más. A esta crítica le molesta que el presidente sea popular, ayude a los más necesitados y no a los privilegiados. La “inteligentzia” detrás de estas críticas son en su mayoría intelectuales que perdieron privilegios desde que AMLO es presidente. Por ejemplo, el presidente eliminó los subsidios a la prensa por medio de la cual los gobiernos anteriores se aseguraba un coro de “críticos” amigables. Muchos de estos editores, escritores, periodistas y hasta profesores arremetieron ferozmente contra AMLO desde que el dinero dejó de fluir desde la presidencia.

Esta “inteligentzia” tiene influencia en sectores de la clase media, horrorizada por un presidente “populista”, incluso tiene acceso a la prensa de EE.UU. Pero para su sorpresa y desagrado, la popularidad de AMLO no ha variado.

Las marchas en contra del presidente, con la consignada “AMLO vete ya” convocan a apenas pequeños grupos de personas.

A causa de la visita presidencial a Washington, esta oposición redobló esfuerzos propagandísticos en contra de AMLO, diciendo que Trump había insultado a los inmigrantes mexicanos y que había impuesto políticas migratorias en contra de los inmigrantes centroamericanos que circulan por México en viaje a EE.UU. Estos argumentos son valederos, y la pregunta es: qué presidente mexicano pudo haber evitado esto? La colaboración de México deteniendo inmigrantes de Centro América no es nueva, es anterior a AMLO. Y la visión catastrófica de que la visita del presidente mexicano ayudaría a la campaña de reelección de Trump no se cumplió, como muchas de las dramáticas, histéricas profecías de la oposición mexicana.

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Eduardo Stanley es el editor de Community Alliance, puede contactarlo escribiendo a editor@fresnoalliance.com