Los Ataques Republicanos Contra la Comunidad Trans en Varios Estados

Los Ataques Republicanos Contra la Comunidad Trans en Varios Estados
La comunidad LGBTQ+ está enfrentando fuertes ataques por parte de los conservadores en varios estados del país. En la imagen, una “drag queen” en el desfile del Orgullo, Fresno, 2018. Foto de Peter Maiden

Sailor Jones, originario de Carolina del Norte, es un organizador veterano y defensor de la comunidad que lleva más de dos décadas luchando por la justicia social en su estado. Como miembro de la comunidad trans, esa lucha ha adquirido ahora una urgencia renovada.

“Este es mi hogar. Esta es mi Carolina del Norte y no me voy a ir a ninguna parte”, declaró Jones durante una rueda de prensa la semana pasada sobre la guerra liderada por el Partido Republicano contra los derechos de las personas transgénero.

Carolina del Norte es uno de los muchos estados que ya han aprobado o están estudiando leyes que, entre otras restricciones, penalizarían la atención médica para la afirmación del género y prohibirían a los deportistas trans jugar en equipos que no coincidan con su género de nacimiento. 

Sólo en 2023 se han propuesto más de 500 proyectos de ley antitrans en todo el país, según el sitio web Trans Legislation Tracker; de estos, 70 han sido aprobados.

La comunidad LGBTQ+ está enfrentando fuertes ataques por parte de los conservadores en varios estados del país. En la imagen, una “drag queen” en el desfile del Orgullo, Fresno, 2018. Foto de Peter Maiden

En Texas, una historia de ataques a grupos en la periferia

El representante Gene Wu (demócrata de Houston) afirma que los republicanos de Texas han elaborado cuidadosamente proyectos de ley contra los transexuales bajo la excusa de proteger a los niños, un pretexto que, según muchas familias del estado, “hace que nuestros hijos se odien a sí mismos y piensen en quitarse la vida”, afirmó Wu.

Los defensores de los derechos de los transexuales y expertos médicos sostienen que negar la atención a los jóvenes transexuales puede tener graves repercusiones mentales y físicas y que estas decisiones no deben dejarse en manos de los políticos, sino de las personas, sus familias y profesionales médicos. 

Texas está a la cabeza del país en cuanto a legislación antitrans, con 57 proyectos de ley presentados en esta sesión, muchos de ellos patrocinados por los mismos grupos cristianos conservadores que lucharon por anular Roe contra Wade.

Wu, representante estatal de Houston durante seis mandatos, afirma que la asamblea legislativa de Texas ataca habitualmente a los grupos que se mantienen en la periferia del sistema, e insta a sus electores chino-estadounidenses a que apoyen la lucha por los derechos de los transexuales, ya que su comunidad puede ser su próximo objetivo.

De hecho, los legisladores republicanos del estado están impulsando un proyecto de ley que prohibiría a las personas de determinados orígenes nacionales—incluidos los chinos—la compraventa de terrenos.

El mensaje de Wu a sus colegas republicanos: “Dejen a la gente en paz de una buena vez… No es asunto de nadie más que mío con quién me acuesto o a quién amo. No es asunto suyo cómo modifico mi cuerpo”.

Una “escalofriante extralimitación del poder gubernamental”

Nadine Smith, directora ejecutiva de Equality Florida, afirma que, dado que la igualdad en el matrimonio y el matrimonio entre personas del mismo sexo ya no son las “cuñas” que eran, los legisladores conservadores necesitaban algo más para movilizar a sus grupos de apoyo.

“Necesitaban un nuevo objetivo. Necesitaban otra cosa con la que azotar a la gente hasta el frenesí”, dijo Smith, señalando que bajo el mandato del gobernador Ron De Santis, el Estado del sol (Sunshine State) ha pasado al modo de ataque total, apuntando a todo, desde los derechos de los transexuales a la atención reproductiva e incluso a Mickey Mouse. 

“Tal vez la extralimitación más escalofriante del poder gubernamental sea una peligrosa prohibición de la atención médica vital para los jóvenes trans”, explicó Smith, refiriéndose al proyecto de ley SB 254, aprobado por la legislatura a principios de mayo.

Este proyecto de ley, dice, “anula el derecho de los padres a buscar atención médica para su hijo trans. Criminaliza a los profesionales de la salud que prestan esa atención en consonancia con las orientaciones de las principales organizaciones médicas de todo el país y también restringe el acceso a esa atención a los adultos, incluso a los quienes llevan décadas recibiéndola con éxito.”

Los defensores de los derechos de las personas trans se han comprometido a luchar contra el proyecto de ley, que al parecer se presentó a petición de DeSantis. 

También hay intentos revividos de un proyecto de ley en el cual se restringiría a las personas trans de usar el baño que se alinea con su identidad de género, un esfuerzo que Smith dice que tiene menos que ver con los baños y todo que ver con “limitar la capacidad de las personas trans de estar en el espacio público.”

Estas leyes se dirigen indiscriminadamente contra los aproximadamente 1,3 millones de adultos y 300.000 jóvenes que se identifican como trans en Florida, señaló Smith, añadiendo que hay una creciente concienciación entre los floridanos de a pie sobre la guerra total contra la libertad que se está librando ahora en su estado. “Esa es realmente la cuestión. Estamos luchando por la definición de libertad y por la definición de democracia. Y todo el mundo tiene algo que decir al respecto”, afirmó Smith.

Misma historia, distinto estado

“Estamos viendo muchas de las mismas cosas que el representante Wu está viendo en Texas y que Nadine ha visto en Florida aquí mismo, en el estado de Tar Heel“, señaló Jones refiriéndose a Carolina del Norte.

En 2016, la infame ley de baños de este estado, inició un debate nacional sobre los derechos de las personas transgénero. “También desencadenó un boicot por parte de empresas e incluso celebridades al estado de Carolina del Norte que ayudó a frenar en última instancia los tipos de proyectos de ley que estamos viendo hoy en día”, continuó.

Hasta el momento, la comunidad empresarial se ha mantenido en silencio sobre estas últimas medidas, un signo de su creciente temor a meterse en cuestiones de guerra cultural, especialmente a raíz de la airada reacción entre los conservadores a un reciente anuncio de Bud Light en el que aparece un influencer trans.

Los defensores del colectivo LGBTQ han seguido de cerca más de una docena de propuestas antitrans en la Asamblea General de Carolina del Norte. Muchas son como las que Florida ya ha aprobado en educación, sanidad y deportes.

“Varios de estos proyectos de ley ya han avanzado a través de al menos una cámara. La llamada ‘Declaración de Derechos de los Padres’ exigiría a los proveedores de atención sanitaria obtener el consentimiento paterno por escrito antes incluso de tratar a jóvenes trans”, dijo Jones.

Familias trans “huyen” en la oscuridad

Susan Maasch es fundadora de la Fundación para la igualdad de juventud transgénero—Trans Youth Equality Foundation, una organización sin ánimo de lucro basada en Portland en el estado de Maine, la cual defiende tanto  a los jóvenes transgénero y de género no conforme como a sus familias.

La fundación concede mini becas a familias que huyen de “estados rojos”. La subvención máxima es de 3.000 dólares.

“Hemos corrido la voz y cientos de personas se han acercado. Por supuesto, estamos funcionando más allá de nuestra capacidad por las peticiones y las historias son desgarradoras”, dijo Maasch. La mayoría de las familias proceden de Texas y Florida.

“Están dejando a sus familias, a sus amigos, a todos sus parientes. Algunas de ellas han vivido en estos estados durante generaciones y están dejando todo lo que conocen y haciéndolo, ya sabes, casi en la oscuridad de la noche—huyendo realmente, en camiones Uhaul y coches, con todo lo que pueden llevar con ellos”, señaló.

Las familias huyen porque ya no pueden acceder a la atención médica para sus hijos trans. Maasch afirma que hasta hace unos meses casi todos los estados tenían un hospital infantil con una clínica para niños transgénero. Pero ya no.

“Ahora se están cerrando y las consultas privadas no atienden a estos niños y no siguen sus tratamientos. Y por eso, hay un gran temor al respecto”, subrayó Maasch.

No obstante, a pesar de los reveses políticos, Jones afirma que la opinión pública comprende que la lucha actual por el derecho de las personas trans a vivir libremente forma parte de la lucha más amplia por el aborto, el derecho al voto y el futuro de la democracia en el país.

“Todas están inextricablemente conectadas”, afirmó.

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