Komon ‘alajtik: la Apuesta Zapatista por la Paz

Imagen captada en 2024 del subcomandante Insurgente Moises (izq) y el capitán insurgente Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) durante la presentación del baile originario kurdo en el tercer día de la Celebración del Treinta Aniversario de la Guerra contra el Olvido. Foto de Juan Trujillo Limones
Imagen captada en 2024 del subcomandante Insurgente Moises (izq) y el capitán insurgente Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) durante la presentación del baile originario kurdo en el tercer día de la Celebración del Treinta Aniversario de la Guerra contra el Olvido. Foto de Juan Trujillo Limones

En la noche del 31 de diciembre de 2023, en el Treinta aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el subcomandante Moisés reitero la nueva etapa del movimiento: “Porque solos hasta ahorita hemos descubierto ese nuevo camino que vamos a seguir: el común”.

En la entrevista publicada el 20 de diciembre entre el capitán Marcos y Moisés, aparecieron importantes reflexiones sobre la nueva propuesta y fase para el movimiento zapatista: “establecer extensiones de la tierra recuperada como del común. Es decir, sin propiedad. Ni privada, ni ejidal, ni comunal, ni federal, ni estatal, ni empresarial, ni nada.  Una no propiedad de la tierra”.

¿De donde proviene esta idea y práctica? ¿Cómo se entiende en el actual contexto social de Chiapas donde paramilitares y narcotraficantes intentan imponer su ley?

En lengua maya tojolabal el concepto de trabajo proviene de la palabra a’tel y con la terminación tik, da cuenta de “lo nuestro”. El concepto de ‘alaj es significativo de milpa que da sustento alimenticio a las comunidades mayas de Chiapas. El concepto kalajtik da cuenta de “nuestra milpa”, pero es trascendental porque incluso en la experiencia vivencial en las comunidades el sentido es sagrado, en castellano quiere decir “nuestra milpa para la vida”. Por ello, la frase ja a’teltik ja kalajtik significa en español: nuestro trabajo de nuestra milpa. La propuesta zapatista en específico  supone el komon ‘alajtik, es decir, “nuestra milpa en común” que también incluye el trabajo.  (Carlos Lenkersdorf, Diccionario tojolabal-español 2).

La lengua tojola’bal como la tseltal o tsotzil son ergativas, por lo que en sus estructuras lingüísticas, a diferencia de las indoeuropeas, no se puede construir objetos ni mercantilizar, por ello todo en la cosmovisión etnolingüística tiene vida, energía y corazón. Una manera radical de realizar un efectivo proceso descolonizador de las estructuras de la modernidad capitalista y el liberalismo económico es a través de la lengua indígena que ha resistido desde hace 4 mil años. Por ello, Moisés recuerda que incluso en la reunión y consulta a los pueblos, el camino fue trazado: “el de nuestras abuelas y abuelos”.

La propiedad concebida así por el Estado liberal, pasaría a ser el komon ‘alajtik para todos sin importar si son de partidos políticos u otra organización.  “Una parte importante es que, para que se pueda lograr esto, tiene que haber un acuerdo entre los pobladores”.  En esa misma noche del 31 de diciembre, Moisés, en su intervención en tzeltal, hizo referencia a atender especialmente al lekil kuxlejal, el concepto que supone “nuestro bien común” existente en todas las lenguas mayenses y que incluye incluso la dimensión cósmica del mundo de la vida natural. Darle importancia supone una propuesta que apuesta por la paz colectiva dentro de las complejas dinámicas comunitarias en los Altos y Selva Lacandona.

La penetración de los cárteles de la droga Jalisco Nueva Generación y Sinaloa, por sólo mencionar dos de ellos, en esas regiones además de la franja fronteriza con Guatemala, dan cuenta de una configuración social diferente al paradigma autonómico previo. ”No hay comisariado o agente a quien comprar, asesinar, desaparecer.  Lo que hay son pueblos que trabajan y cuidan esas tierras. Y las defienden”, explicó Moisés sobre la nueva etapa.

Con esta propuesta, el EZLN intenta proteger a sus bases de apoyo y aquellos miembros civiles de su organización que eran visibles ante gobiernos oficiales e incluso paramilitares. Los antecedentes puntuales: El 4 de diciembre de 2020, Manuel Gómez Vázquez, fue detenido arbitrariamente y sometido a tortura física y psicológica por un delito fabricado por las autoridades oficiales y para 2021 dos integrantes de la Junta de Buen Gobierno de este caracol 10, José Antonio Sánchez Juárez y Sebastián Núñez Pérez fueron secuestrados por la ORCAO.

En la entrevista Moisés continúa: “Las reglas son sencillas: tiene que ser acuerdo entre los pobladores de una región. No cultivar drogas, no vender la tierra, no permitir la entrada de ninguna empresa o industria. Quedan excluidos los paramilitares”. Que los municipios autónomos y las juntas de buen gobierno hayan desaparecido formalmente para trasladar el mando y la coordinación de la autonomía a los pueblos y comunidades, supone continuar la práctica local de democracia directa que ya existía, pero que antes contaba con los órganos e instancias a nivel regional donde se dirimían conflictos con organizaciones y gobiernos. Ante los retos de la conflictividad en Chiapas incluso con el narcotráfico, es evidente que el EZLN protegerá a sus miembros civiles de cualquier atentado, secuestro, enganche, pretexto o cobro de piso que pudiera existir alrededor de la geografía rebelde. ”Y salió que la inmensa mayoría estuvo de acuerdo. Y también que, en algunas regiones zapatistas, ya se estaba haciendo desde hace años”, explicó.

En el entonces municipio autónomo Vicente Guerrero y su región aliada de indígenas tojolabales hasta 2019 la tierra recuperada era básicamente ocupada y trabajada por bases de apoyo pero en tierras compradas por familias desde la década de 1980 trabajaban tanto zapatistas como los que no lo eran. Existían algunos familiares que habían decidido aceptar la militancia en el Partido de la Revolución Institucional, Partido Verde o Morena. La actual propuesta del EZLN supone hacer énfasis en establecer relaciones de convivencia pacífica entre las familias que incluso están enemistadas por la opción y práctica políticas. Moisés finalmente expresa: “Y nosotros lo que hicimos fue, pues, proponer un camino para poder cruzar la tormenta y llegar con bien al otro lado. Y no hacer ese camino solos como zapatistas, sino que juntos como pueblos originarios que somos”. Se trata en tiempos de tinieblas, de una generosa propuesta que como necesidad social de sobrevivencia para las comunidades, al mismo tiempo abraza a aquellos que dejaron la resistencia o que incluso han sido adversarios de la lucha indígena zapatista.

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