#MuslimBan 2.0 Protest, Washington, DC EE. UU. Foto por Ted Eytan vía Flickr Creative Commons.

Familias Inmigrantes Contra Hombres Armados

By Stan Santos

Es el invierno del 2018, y de los cielos caen las últimas lágrimas en nuestro querido Valle San Joaquín. Sigue proporcionando riqueza a los ricos, comida y refugio a trabajadores y familias pobres, y un lugar en donde crecen miles de niños. Las estaciones cambian ante nuestros ojos; las lluvias han saciado las tierras y el paisaje es exuberante y verde.

Se acerca la primavera, los campos están cultivados y fertilizados. Sembramos las verduras del verano: tomate, melón, maíz, frijol y otros cultivos. Las viñas yacen inactivas, pero cuidadosamente podadas, esperando que broten las hojas verdes y los botones.

La vida durante este tiempo suele estar llena de esperanza. Pero este año, no todos los que viven y trabajan aquí pueden compartir las recompensas. Los hombres y mujeres quienes cosechan la comida, aplanan el cemento, construyen casas de lujo, cocinan y mantienen los espacios verdes donde juegan los niños; son el blanco para detener y separarlos de sus familias. Las acciones de ICE (Inmigración y Control de Aduanas) amenazan su futuro.

Para los grupos que apoyan los derechos de los inmigrantes, estos son los tiempos más difíciles que han visto desde los años 1920 y 1930. Durante la “Década de la Traición”, las autoridades violaron la Constitución de los Estados Unidos y deportaron a 1.8 millones de personas, la mayoría de las cuales eran ciudadanos estadounidenses.

Hoy, los esfuerzos que cuentan de abogacía legal están descubriendo que no hay suficientes abogados voluntarios ni de grupos no lucrativos, y faltan fondos para procedimientos más complejos. Las redes de respuesta rápida han surgido en toda la nación, patrocinadas por grupos religiosos y comunitarios.

Uno de los modelos de más éxito es implementado por La Red, grupo activista de PICO, el Instituto Pacífico por la Organización Comunitaria. La estrategia de PICO también implica traer la causa de los inmigrantes a líderes de la Iglesia y funcionarios electos, llevándolos a la lucha. En el valle central esta iniciativa se conoce como Valley Watch o Vigilancia del Valle.

En última instancia, la solución está en manos de todos, indocumentados y residentes legales, estudiantes, trabajadores y líderes comunitarios. La presión debe seguir aumentando hasta que logre una energía crítica, de la fuerza suficiente para obligar a los representantes del Congreso a apoyar una moratoria sobre las acciones de ICE en los lugares de trabajo y contra los inmigrantes no criminales.

Somos del agua

A medida que nos enfrentamos a la embestida opresiva en 2018, recuerdo algo que escribí en 2011, después de presenciar el desmantelamiento de un campamento de personas sin hogar en Fresno.

Creo que la vida es como el agua que envuelve nuestra tierra, la Madre Tierra. Nos unimos a la gran migración cuando nacimos con el rocío de la mañana. Subimos por la atmósfera, atravesando fronteras y continentes.

Nos reunimos en formaciones suaves, pero poderosas y caímos a la tierra en aguaceros masivos. Engordamos los ríos mientras en su marcha hacia el mar, que es en sí, una gran celebración de la vida. Luego el ciclo comienza de nuevo.

Nos transformamos durante nuestro viaje a medida que compartimos el medio ambiente con los que viajan con nosotros y los que vinieron antes. Nuestras vidas se unen a medida que respiramos su aire y ellos respiran el nuestro. Formamos parte de una comunidad, una nación, un organismo superior.

El concepto falso de que nuestras vidas son compartidas va en contra de aquellos que elevan al individuo solitario y terco, “yendo solo” al estatus de héroe. Nos condenan cuando decimos: “¡Somos Uno!”. Nuestra expresión, “Tú eres mi otro yo” se reduce a la ingenuidad indígena. Se ríen cuando clamamos en protesta por su avaricia y falta de compasión por la humanidad y la naturaleza.

Hay momentos en que nos cansamos con el peso de tantas vidas, tanto sufrimiento… pero algo nos transforma cuando nos unimos a la lucha para crear un mundo mejor.

El compromiso, literalmente, viene del corazón. Olvidamos ese importante órgano con miles de neuronas sensoriales para procesar información, que opera instintivamente y prospera en dar y recibir amor. Cada vez que tocamos otra vida, les damos una parte de nuestro corazón. Cuando luchamos por una causa justa, suele ser contra elementos aparentemente insuperables. Y es nuestro músculo cardíaco el que está comprometido, acelerando a toda velocidad, calculando por nosotros.

Si ganamos, perdemos, o empatamos, salimos de cada campaña, satisfechos de que mantuvimos en alto, la bandera de la justicia, incluso cuando no contamos con el tiempo suficiente, ni recursos, ni efectivos. Cada batalla cobra su cuota, porque las fuerzas alineadas contra nosotros son demasiado poderosas, su agresión es demasiado violenta.

Queridos amigos y compañeros de viaje, en este movimiento envejecen ante nuestros ojos, llevando las cicatrices de muchas luchas; algunos sucumben. Nos detenemos para recordarlos y llorar las lágrimas de vindicación, seguros de que algún día, vamos a prevalecer, y el imperio opresivo caerá. Hasta que llegue ese día, seguiremos compartiendo los dones de nuestros corazones hasta que todos se hayan acabado, y nos unimos a los ancestros.

Me consuela saber que mañana, en una iglesia, empacadora o barrio pobre en nuestro hermoso valle, no estaré solo en mi viaje hacia el mar.

Estrategia

Una solución duradera para el trato injusto de los inmigrantes no es una ilusión, ni debe limitarse a ganar elecciones. Requiere un diálogo que eduque a todos los sectores de la comunidad en cuanto a los fundamentos históricos de la migración desde el sur hacia el norte. Necesitamos articular por qué debemos establecer protecciones para trabajadores y pobres que cruzan las fronteras para alimentar a sus familias.

Nos vemos obligados a luchar en dos frentes, abarcando simultáneamente la justicia en el comercio y desarrollo internacional y el reconocimiento del aún más fundamental derecho de aquellos que desean permanecer en sus países de origen. Necesitamos construir un movimiento masivo para hacer el trabajo duro; un movimiento que no hemos visto desde la década de 1960.

Se les pide a los voluntarios de todas partes a apoyar los esfuerzos de Fe en el Valle, del Comité por los Derechos de los Inmigrantes del Valle Central y otros defensores. Pueden unirse a Vigilancia en el Valle como un despachador, observador o testigo por la justicia.

Deben presionar a representantes locales, estatales y del congreso para implementar una MORATORIA CONTRA ACCIONES DE ICE EN LUGARES DE TRABAJO Y CONTRA INMIGRANTES NO-CRIMINALES.

  • Community Alliance

    The Community Alliance is a monthly newspaper that has been published in Fresno, California, since 1996. The purpose of the newspaper is to help build a progressive movement for social and economic justice.

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