
$251 MILLONES: eso es cuánto de nuestros dólares, ganados con el sudor de los contribuyentes, asignó el Concejo Municipal de Fresno al Departamento de Policía (FPD) para 2026. Para 2027, el alcalde Jerry Dyer aumentó la cantidad a $263.7 millones.
Los presupuestos no son simplemente números en una página, sino documentos morales y políticos que nos muestran a quién y qué valoramos como ciudad. La asignación del fondo general del FPD se ha disparado en los últimos cinco años, dejando muy claro quién creen el alcalde y el Concejo Municipal que merece la mayor tajada de nuestro dinero.
Como padre que vive en el sureste de Fresno, el que la ciudad meta millones de dólares de impuestos en la vigilancia policial ha sido una mala inversión para mi familia y representa un mal rendimiento para los contribuyentes de Fresno.
El año pasado, WalletHub catalogó a Fresno como una de las ciudades más necesitadas de Estados Unidos, con una tasa de pobreza del 20.1%. Eso es casi el doble del promedio nacional del 12.5%.
Es más, la renta promedio de un departamento de dos recámaras en Fresno es de $1,633 al mes, mientras que el ingreso medio por hogar es de aproximadamente $69,000. Estas presiones económicas obligan a familias como la mía a tomar decisiones difíciles día tras día.
Como padre que mantiene a una familia de tres con un salario de bajos ingresos en el sureste de Fresno, vivo estas dificultades en carne propia. Con el costo de vida subiendo más rápido que los sueldos, constantemente tomo decisiones dolorosas sobre cuáles cuentas podemos pagar o qué días podemos comer una comida completa.
Cuando descubrí cuánto de mis dólares de impuestos financia la vigilancia policial, me pregunté: ¿la policía ayuda cuando estoy a punto de ser desalojado? ¿Pone comida en la mesa de mi familia? ¿Me ayuda a capacitarme para un trabajo mejor pagado?
La respuesta es no, y eso me hizo darme cuenta de que se trata de un problema sistémico más profundo.
Las políticas racistas del pasado (y del presente) de Fresno
Durante generaciones, muchas políticas racistas han moldeado el desarrollo de Fresno, creando enormes desigualdades entre el norte y el sur. Las prácticas de redlining de ayer se han convertido en las prioridades presupuestales de hoy. Estas políticas contribuyen a la pobreza en Fresno.
Uno pensaría que el Concejo Municipal de Fresno sería más receptivo a soluciones proactivas que puedan sacar adelante a los habitantes de Fresno tras décadas de desinversión estratégica. En cambio, vierten la mayor parte de nuestros dólares de impuestos (junto con la poca imaginación que tienen) en enfoques carcelarios reactivos y fracasados.
Con un ojo atento a cómo funciona la policía en Fresno con todos esos dólares de los contribuyentes apuntalando sus operaciones, me topé con una investigación de Catalyst California y Fresno Building Healthy Communities que encontró que el FPD está plagado de prejuicios raciales.
Un ejemplo es que los datos muestran que el FPD detiene y multa de manera desproporcionada a las personas de color por infracciones de tránsito menores, como problemas de equipo o asuntos administrativos que no contribuyen de forma significativa a la seguridad de la comunidad.
La exclusión sistémica continúa en el Ayuntamiento. Hizo falta una investigación de Fresnoland y la decisión de un juez del Tribunal Superior del Condado de Fresno para dictaminar que la manera en que el alcalde y el Concejo Municipal han estado negociando los dólares de los contribuyentes lejos del público viola la Ley Brown de California, un claro desprecio por la opinión de los contribuyentes.
Fresnans for a People’s Budget
Para responder, me estoy organizando con Fresnans for a People’s Budget. Si el statu quo continúa, enfrentaremos una desigualdad cada vez más profunda, la sobrevigilancia constante de las comunidades vulnerables y la perpetuación de la pobreza intergeneracional. Necesitamos un presupuesto que de verdad invierta en los habitantes de Fresno como prioridad número uno.
Imaginen si redirigiéramos aunque sea una fracción de esos $263.7 millones hacia inversiones proactivas y respaldadas por la investigación, que han demostrado crear comunidades más seguras y saludables: programas y políticas como programas de desvío juvenil, políticas de control de rentas y programas de empleo.
El presupuesto es un documento moral y, en este momento, cuenta una historia de prioridades equivocadas y oportunidades perdidas. Cada ciclo presupuestal que prioriza la vigilancia policial por encima de la prevención aleja todavía más de nuestro alcance un mejor Fresno, sobre todo para quienes ya están al margen.
Merecemos una ciudad donde nuestras familias puedan prosperar, donde nuestros hijos puedan jugar y donde invirtamos en la gente.
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