Estamos en un año crucial para toda la nación, pero más en particular para nuestra gente y nuestra California. Digo nuestra California en el sentido de que lo queramos o no, ya somos parte del pasado, del presente y lo seguiremos siendo en el futuro de este bello estado que es California. No digo esto con la intención de quitarle a alguien su California. Pretendo señalar que nuestra gente no solo debe de ocupar un espacio en la vida californiana sino que también debemos reclamar con orgullo e interés la representación del liderazgo que nos corresponde. Acaso se nos debe recordar que ya somos el grupo étnico más grande de California por encima de nuestros hermanos anglo-sajones, afro-americanos y asiatico-americanos. Pero la ironía de todo esto es de que como comunidad latina o hispana, este es un enorme reto para nosotros dado que carecemos los recursos y la preparación adecuada para enfrentarlo. Existen varios obstáculos de por medio como lo son nuestra salud, el acceso a programas de apoyo social o el mejoramiento de nuestras comunidades y su infraestructura entre otros. Pero el principal se puede decir que es la falta de acceso a una educación equitativa y de calidad.
La educación es la herramienta principal para prepararnos en esta sociedad ya que nos exponen un mundo nuevo lleno de conocimiento e ideas de avance para nuestra gente. Pero esta educación se nos está yendo de las manos ya que cada día es alejada de nuestro alcance. Hace apenas unas décadas, la calidad de la educación californiana era una de las más ricas en este país y en el mundo. Sin embargo con el paso del tiempo se ha venido deteriorando de manera penosa hasta llegar al punto de ser mediocre. El sistema educativo californiano ha perdido su visión e interés por preparar a nuestras comunidades. Las aulas escolares se han vuelto un caos tanto para estudiantes y maestros como para padres y la administración.
Pero quienes más se ven afectados por esta falta de calidad somos nosotros,…la comunidad latina. Por lo usual nuestras hijas e hijos no ponen los números más altos en aprendizaje, pero si las estadísticas más altas en ser disciplinados, en abandonar sus estudios y de no asistir a la universidad. ¿Sabía usted que anualmente nuestros estudiantes en Fresno pierden casi 3.000 días debido a razones disciplinarias? Se supone que debemos mantener a nuestros estudiantes en la escuela y no de sacarlos. En el distrito escolar de Fresno solamente cuatro de cada diez estudiantes latinos se recibe de la preparatoria aproximadamente. Para el distrito en general, las estadísticas no son muy alentadoras ya que solo se reciben seis de cada diez estudiantes. Lo peor del caso es que esto no es historia nueva en nuestro distrito ya que esto viene sucediendo desde hace décadas atrás. Es más que obvio que nuestros estudiantes y sus futuros no son el objetivo principal de quienes administran nuestra educación.
Para el colmo aquellos estudiantes nuestros quienes logren sobrevivir esta catástrofe educativa no tienen un acceso equitativo a una educación universitaria de calidad,… o simplemente a una educación superior en sí. Esto es en gran parte a los recortes de presupuesto que los políticos hacen a nuestras universidades. Se calcula que para el año 2013, más de 23.000 estudiantes californianos quedaran excluidos de nuestras universidades públicas a causa de la eliminación de cupo, de profesores y de programas académicos debido a recortes presupuestarios. Por si esto les parece poco, el costo de colegiatura seguirá incrementando más aun y a los estudiantes les tomara más tiempo en recibir su titulo. Cabe mencionar que el costo ha aumentado casi tres veces más de lo que costaba hace cinco años. Ya muchos cuestionan las decisiones y el liderazgo de estos administradores ejecutivos quienes constantemente nos dicen que los estudiantes debemos hacer sacrificios debido a la crisis presupuestaria, pero ellos se vienen aumentando sus sueldos y prestaciones en incrementos muy generosos…esto sí que es una burla.
Estas acciones egoístas y avariciosas nos demuestran que nuestro liderazgo político y educativo no están pesando por nosotros los californianos; mucho menos por nuestra comunidad. Es claro que para que una solución venga de ellos, primero va tener que venir de nuestros hogares, de nuestras familias y de nuestras comunidades. Ahora sí que podemos decir ese dicho famoso, “La educación empieza por nuestra casa.” El momento no puede ser mejor para que todos nos involucremos, especialmente los padres quienes por lo general han sido excluidos por nuestras escuelas. Necesitamos unos padres mas envueltos en la educación de nuestras hijas e hijos y en el sistema educativo de nuestras comunidades. Un buen primer paso es el de no solo exigirle a los estudiantes y a sus maestros, pero también a los administradores y si mismos. Son tantos los beneficios de estar involucrados en la educación de nuestros estudiantes que hasta se hace vicio después de sentir el enorme poder con que contamos. Este poder se transmite en que la escuela y los administradores les ponen más atención a nuestros estudiantes y les dan prioridad a sus necesidades educativas. Por igual, la mayoría de nuestros estudiantes después de recibir una educación equitativa y de calidad, es seguro que estará con rumbo firme a la universidad y a un futuro mejor para todos nosotros.
Es por estas razones que nuestra gente debemos afrontar el reto que nos espera y tomar riendas en el liderazgo de California, pero primero debemos prepararnos por medio de una educación equitativa y de calidad…y claro, que tengamos acceso a ella. Los padres debemos tomar cartas en la educación de nuestras hijas e hijos de manera directa. No es necesario que lo hagamos solos ya que nos podemos apoyar mutuamente al formar círculos de padres involucrados en este reto. El tiempo se nos echa encima y no podemos hacernos como que “la Virgen nos habla.” Un liderazgo californiano sin el componente latino carecerá la perspectiva de cómo sobrepasar los obstáculos que nuestra comunidad enfrenta. Las soluciones y el interés serio tendrán que venir de nuestra parte. Es por eso que no solo debemos exigir, pero también aportar. Al paso que vamos, el futuro es muy incierto para nosotros y para California ya que ella depende de nosotros. Ahora es el momento de tomar el toro por los cuernos y no mañana…eduquémonos y seamos líderes por nuestra gente y por nuestra California y su futuro.
